El mundo del pinball pasa su peor momento
comercial. Tan sólo queda un único fabricante en el mundo que siga produciendo
mesas electromecánicas, en España ha dejado de ser habitual ver un pinball en
cualquier bar, hacerse unos millones en los petacos es una frase para
el recuerdo. Pero siguen allí, en Europa viven, se disfrutan y se compite a su
alrededor.
Zwanenburg, Holanda, los días 21 y 22 del pasado
mayo. Ocho equipos de ocho países -Alemania, Bélgica, España, Francia,
Holanda, Reino Unido, Suecia y Suiza- con cuatro participantes en cada
selección nacional. Tres rondas, semifinales y una gran final ante diez
máquinas. Y además la modalidad de competición individual para conseguir el
título de mejor pinball wizard de Europa.
Muchas cifras y algún
término que pueden confundir al lector. De forma más llana, tratamos la
celebración del Campeonato
Europeo de Pinball 2005 en el que España tuvo representación con un
equipo que se alzó con un estupendo segundo puesto, por detrás de la selección
sueca y por delante de Holanda. Pero no sólo la noticia de un equipo español
en el podio es lo que atrae la atención, seguramente provoca más asombro la
propia celebración de un campeonato a nivel europeo en la disciplina de los
pinballs. Cuando se habla de pinballs la correlación de conceptos nos lleva a
EEUU, líder mundial en la fabricación y popularidad de este tipo de máquinas,
pero otra parte más en nuestro interior nos lleva a los bares de nuestra
infancia o juventud, a los salones arcade donde las primeras máquinas
recreativas se codeaban con los futbolines y los pinballs, máquinas que
también reconocíamos con los nombres de máquinas de millón o petacos.
Y es que España fue la segunda gran potencia mundial de los pinballs, tanto en
fabricación como en número de usuarios. Inder, Petaco,
Recreativos Franco, Maresa, Invermatic, Segasa,
Joctronic... son nombres que aún resultan reconocidos, durante más de
treinta años -de mediados de los 60's a principios de los 90's- estas empresas
y muchas otras fueron pioneras en el desarrollo y elaboración propias de
pinballs, máquinas de reconocida calidad, máquinas de creación cien por cien
española. Con esta tradición no es de extrañar que muchos jóvenes -y no tan
jóvenes- vieran los pinballs como algo cotidiano, tanto que su ausencia no se
ha hecho notar, su puesto ha sido substituido por otros sistemas de
entretenimiento, los hábitos se han modificado y el pinball ha pasado a ser
algo del pasado pero presente en el subconsciente colectivo, como el festival
de Benidorm, el Un, Dos, Tres, las canciones de Georgie Dan
o la peseta.

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No obstante el pinball sigue
allí, en muchos países europeos parece seguir teniendo una aceptación popular
vigente. Este mismo Campeonato Europeo de Pinball 2005 ha sido seguido por
diversos medios de comunicación holandeses, apareciendo en programas de radio,
impreso como noticia en la prensa diaria e incluso con presencia en la
televisión. Y entre noticias y entrevistas, la
selección española, flamante
subcampeona, compuesta por Gonzalo Miranda 'el Nórdico', Juan Escuder
'Juaney', Javier Núñez 'Inderman' y Carlos García Montoro. Sólo
su experiencia y su incansable dedicación al universo de las bolas de plata
han hecho posible poner de nuevo a España en una posición de respeto y
presencia. Mientras hayan figuras como ellos el pinball seguirá viviendo; y no
sobreviviendo, como sería habitual mencionar, la vida comercial del pinball
parece ser inviable, aunque nunca se puede aseverar. ¿Un equipo de españoles
presentándose a un campeonato de pinballs a nivel europeo y quedar en segunda
posición? Nada es imposible...
First Generation
Junio del 2005
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