Por el Dr. Turball:
He aquí un claro ejemplo de las complicaciones y
problemas que un pinball puede dar, que en su mayoría de las veces se dan siempre en el
99,9 por ciento de las máquinas que han estado bajo las manos de un vendedor no
coleccionista, de un tendero o de un almacén.
Es decir, si con una máquina se van horas y horas de
trabajo arreglando y reparando echen cuentas ustedes de las horas y trabajo que se lleva
el restaurar... ¿digamos más de 30? En el Teatro de Magia ya se llevan invertidas no
sólo horas sino días en una sola pinball.
Y hablo de alguien que SABE de reparaciones y que dedica
esfuerzo, muchas ganas y mucha intuición. Obviamente si estas cualidades y virtudes no se
tienen, uno puede tirarse media vida reparando, y hay cosas que jamás se podrá con
ellas.
Alguien que no conozca la electrónica es muy difícil
que pueda saber cuándo un diodo está mal y por eso a lo mejor la bobina no va, o cuando
un transistor se ha pirado... y esto es lo mínimo.
Reflexionen ustedes ante esto y piensen lo complejo de
la puesta a punto antes de lanzarse a la piscina con máquinas, que si han estado fuera de
las manos de un pinballero tengan por seguro que necesitarán mucho, mucho, mucho curro
hasta dejarlas al 100 por 100, y esto no es sólo limpiar o cambiar bobinas.
Antes de comprar hay que tener esto muy en cuenta.
Muchas veces lo barato es caro, y al revés.
Es muy facil ilusionarse con determinados modelos, pero
lo que viene después, la pura realidad es lo que te puede echar al traste con la
ilusión. Si algo gordo falla, ¿cómo se soluciona? Incluso con una máquina perfecta ya
puede uno ponerse a rezar (a quien sea) para que no falle nada, y hablo de gente que no
sepa de reparaciones.
El mundo del pinball es así, inicialmente la idea del
coleccionismo es grande e ilusionante, pero luego llega la realidad de que no es sólo
conseguir uno u otro pinball, salvo que lo que se pretenda es que ruede la bola y punto.
Creo que hay que abarcar las cosas que se puedan
realmente, sopesando los pros y los contras y siendo realista de lo que realmente implica
y es una maravillosa máquina.
Y ahora cito el mensaje que nuestro compañero Toni
escribió hace unos días sobre una TZ... Se puede consultar más abajo en el foro. Los
repuestos cada vez son más escasos, e incluso con una máquina funcionando podemos darnos
con un canto si algo falla y encontramos el repuesto deprisa.
Hay quien ya sabe que posee unos de los últimos optos
que quedan...
Por eso el poder tener montones de pinballs perfectos
implica cientos de horas, muuuucha suerte para poder tener los repuestos y alguien que de
verdad sepa lo que hace al meter mano en las tripas.
Llegará un momento en que tendremos que inventarnos las
piezas, como también dijo Toni.
Este mensaje es sólo para reflexión de quien quiera
reflexionar sobre ello e incluso opinar.
El tema del espacio... la virtualidad de las imágenes
puede engañar a la mente... cierren los ojos y vean lo que de verdad ocupa una
máquina... piensen en el espacio necesario alrededor, piensen sobretodo en lo que pesan y
en que no es fácil andar subiendolas del suelo y apartandolas como si fueran sillas o
mesas... piensen en el espacio adicional necesario para tener funcionalidad alrededor de
una máquina mientras se repara...
Creo que debería hacer un análisis acerca delo que
puede significar el coleccionismo compulsivo, señores, piensen, reflexionen sobre lo que
es el mundo del pinball y sobre lo que humanamente se puede abarcar. Llegando a estas
conclusiones podremos alcanzar lo que es el verdadero disfrute de los pinballs, dejando a
un lado el agobio y la obsesión.
Corríjanme, opinen, hablen, mandenme a la mierda si
así lo prefieren... pero digan algo. El científico quiere saber sus opiniones acerca de
la realidad del mundo pinballero...
DOCTOR TURBALL