Por
Chemy:
Las máquinas recreativas, arcades, maquinitas o
como se las quiera llamar han sido siempre para mi lo máximo en cuanto a videojuegos se
refiere. Por supuesto no todo el mundo estará de acuerdo en esta afirmación, pero
personalmente creo que ofrecen en 10 minutos (lo que suele durar una partida normal)
el máximo de diversión e intensidad de sensaciones que puede dar un videojuego.
Antes (hablo de los años 80 y gran parte de los 90)
ocupaban el trono indiscutible en el mundo del ocio electrónico, siendo las máquinas
domésticas, "espejos" cutres y menores donde se reflejaban las obras maestras
creadas para los arcades. Siempre eran peores las conversiones a consolas u ordenadores
domésticos salvo muy (y digo muuuy) contadas excepciones.
Podías jugar en tu casa al típico éxito recreativero
de turno pero sabias de sobra que no era el original, era solo un descafeinado del
original y como tal no tenia el encanto ni la chispa de éste.
Pero últimamente la cosa esta cambiando bastante y
parece que las máquinas domésticas (sobre todo me refiero a las consolas) se están
tomando venganza por tantos y tantos años de humillación por ser de una "raza
inferior". No hay que ser un experto jugón para saber que los salones recreativos ya
no son lo que eran, basta con darse una vuelta por el salón de tu barrio (con máquinas
prehistóricas la mayoría) y ver el panorama.
Si, es verdad, aún hay gente dispuesta a gastar unas
cuantas monedas pero son los que menos, se va al salón para pasar el rato y quedar allí
con los amigos. Si vas a un salón de los grandes (el del típico centro comercial, vamos)
también veras a gente, más gente que en el de tu barrio pero tampoco como para tirar
cohetes....¿qué es lo que esta pasando?, ¿a qué se debe esto?, ¿es el fin de los
arcades?.
Vamos por partes, está claro que los recreativos han
vivido dos épocas doradas:
La primera se puede englobar en los albores de los
videojuegos en donde cada juego era único y original y cada máquina que llegaba nueva
casi, casi inauguraba un género nuevo (hablo de principios de los 80). Esta época se
prolongó hasta principios de los 90 en donde el filón 2D se agotó y el público se
cansó de ver una y otra vez el mismo juego con distinto nombre, distinto protagonista y
poco más.
Fue la mejor época de los recreativos que dió lugar a
auténticas joyas jugátiles que como vosotros comprenderéis no me voy aquí a poner a
citar títulos, por que sino no acabamos. La clave de todo es que como eran máquinas
universales la gran mayoría, bastaba con sustituir el cartucho del mueble por otro
distinto cuando el juego ya no fuese rentable, con la consiguiente ventaja de que todas
las compañías hacían juegos como churros.
Aquí empezaron a forjarse fama compañías como Sega, Konami, Capcom
y Namco (os suenan?) y otras que también disfrutaron de
merecido prestigio como Jaleco, Taito,
Data East, Irem, Toaplan, Tecmo y un sinfín más. Cada
una aportó auténticas maravillas en forma de videojuego que merecerían estar en un
hipotético museo lúdico.
Máquinas como el Commodore Amiga
o la SuperNintendo y Megadrive
pese a ser muy buenas, no llegaban al nivel real de los arcades de su época y la mayor
parte de las conversiones eran inferiores técnicamente hablando (que no en jugabilidad y
diversión, ojo!). Aunque este es un tema muy complicado de tratar y sé que habra gente
que discrepen en algunos aspectos de esto que digo (es una columna de opinión, eh?...que
no se os olvide XDXD).
La segunda época dorada vino justo cuando peor lo
estaban pasando los arcades debido al agotamiento progresivo de los juegos clásicos
basados en sprites. El salvador tiene nombre propio, Sega y
su Model 1 con capacidad 3D pero pronto se unió Namco a la
fiesta. La revolución que supusieron títulos como Virtua Racing,
Virtua Fighter, y algo más tarde Virtua
Fighter 2, Ridge Racer, Daytona
USA, Tekken o Sega Rally
sirvió para dar un nuevo empujón a una industria que ya daba claros síntomas de
agotamiento. Pero el precio a pagar era demasiado alto, pues para mantener esos realistas
juegos hacía falta muchísima inversión en placas y tecnología cada vez más y más
potente, que superasen el listón de espectacularidad impuesto por el titulo anterior
aparte de lo extremadamente caro de los muebles especializados (a estas maquinas se les
conoce como "Dedicated Machines"). Cada maquinita de éstas tiene un
precio que puede rondar de 3 a 5 milloncejos de nada. Esto hizo que sólo las mencionadas Sega, Namco, Konami
y pocas mas (como Midway) pudieran mantener ese ritmo.
Pero con la salida al mercado de Playstation,
Saturn y Nintendo 64 otra vez se
empezó a recortar distancias peligrosamente pues ya eran consolas con capacidad 3D y
algunas conversiones como Tekken 2 de Playstation
eran "pixel perfect" a su homónimo recreativo. Sin embargo aún las recreativas
podían respirar tranquilas pues se sabían superiores, por un estrecho margen, pero
superiores. Margen que se amplio bastante con el lanzamiento del Model
3 (en 1996) y su capacidad para poner 1 millón de polígonos texturados en
pantalla por segundo. Todo un récord que estaba a años luz de las consolas de nueva
generación y que quedó patente en juegazos de la talla de Virtua
Fighter 3, Scud Race, Sega Rally
2 o el Mundo Perdido.
La verdad es que la experiencia de jugar a un juego como
el Mundo Perdido con su mueble-cabina es realmente alucinante
aún a costa de pagar 200 pesetas por 10 minutos de partida pero... ya han salido
supermáquinas como Dreamcast, Playstation
2 y han de llegar X-Box y Dolphin.
Eso sin contar a los poderosos PC's y su bestial escalada de tarjetas 3D, a cual más
potente y alucinante.
Estas máquinas domésticas poseen ya tal grado de
potencia que superan prácticamente (PlayStation 2 creo que a
todas) a la inmensa mayoría de placas arcades actuales. Esto unido al hecho de que cada
vez más de nosotros tenemos televisores grandes, (en estéreo o si lo conectamos a un
buen equipo Hi-Fi ni os cuento) , y a la proliferación de volantes, supermandos con
vibración, gafas 3D...etc hacen que la experiencia "doméstica" se acerque cada
vez mas y mas a la del salón recreativo. Además hay que decir que las conversiones ya no
se limitan a las simples opciones de la recreativa, sino que la amplían con creces
haciendo del juego para casa uno muy superior en duración al del arcade.
Como resultado de todo esto nos encontramos con una
clara y escandalosa ventaja a favor de las máquinas domésticas, cosa totalmente lógica
pues es ahí donde está el mayor número de consumidores y mercado.
Y es que si lo pensáis detenidamente, se han invertido
tanto tanto los papeles que juegos procedentes de recreativos como Soul
Calibur o Tekken Tag Tournament, en sus versiones
caseras dejan en pañales a los originales arcadianos... ¡y sólo son los primeros juegos
de Dreamcast y PS2!! , ¿qué
vendra después??.
Sólo Sega, a fecha de hoy,
ha anunciado su intención de sacar nuevas placas recreativas (Model 4 y Naomi 2, tal
vez?) pero sinceramente no creo que superen en mucho a las consolas que ya hay en el
mercado y mucho menos a las que han de llegar, y es que después de ver juegos como Shenmue, que aún no explota todo el hardware de la Dreamcast y el futuro Metal Gear 2 de
PS2 (por nombrar dos) no creo que unos juegazos de ese calibre puedan ser superados por
futuras placas arcades aunque Sega ha prometido volver a
revolucionar ese mundillo con la inclusión de juego on-line, cosa que ya lleva algún
tiempo en el mundo del PC y amenaza con revolucionar el de las consolas (Phantasy Star On-Line y Final Fantasy XI
prometen nuevas formas de entender el videojuego) , con lo cual, si los arcades ya no
sorprenden ni en espectacularidad ni en tecnología y mucho menos en
originalidad....¿qué les queda??. Sólo el tiempo lo dirá pero desde luego es
indiscutible que no soplan buenos vientos para nuestras queridas recreativas.
Veremos que pasa.
Chemy