BusinessWeek, 31 de Marzo del 2005
La mayoría de los empresarios sueñan con fundar una compañía de éxito y
eliminar a toda la competencia. Para Gary Stern, presidente y
propietario de Stern Pinball,
ese sueño se ha convertido en una realidad y ahora mismo es el único
fabricante de pinballs del planeta.
En 1932 había
aproximadamente 150 fabricantes en todo el mundo. Hoy sólo queda
Stern Pinball. La empresa está ubicada en Melrose Park, Illinois a unas 10
millas al oeste de Chicago. Stern es el único superviviente desde
que sus adversarios quebraran en 1999, convirtiendo a Gary Stern -con su
pelo plateado y sus corbatas pinboleras al más puro estilo Willy Wonka-
en la única persona que mantiene alejada de su extinción este hermoso
retazo de la historia americana.
“Si alguna vez lo
dejamos, será el fin del pinball”, comenta.
El juego de pinball, creado
en Chicago durante los años de la Gran Depresión, ha quedado reducido a
una compañía privada de 56 empleados con unos ingresos de unos 30 millones
de dólares, que saca aproximadamente tres o cuatro modelos nuevos al
año. Todo el suministro de máquinas del millón del mundo está limitado
a los 10.000 petacos que Stern fabrica anualmente.
ES EL DESTINO - Gary Stern ha estado rodeado de bumpers y de
flippers toda su vida. En 1961, con 16 años, empezó a trabajar como
chico de almacén en Williams Electronics Games, un fabricante de
pinballs afincado en Chicago. Su padre, que comenzó en los años 30 como
operador, fundó Stern Electronics en 1976 y padre e hijo llevaron
adelante el negocio juntos, después de que Gary estuviera trabajando una
temporada como abogado.
En 1986, poco
después de que la empresa de su padre quebrara, Gary Stern creó la suya
propia, gracias a un trato con Data East Pinball en
donde fue contratado como director general.
Sega, el gigante de los
videojuegos, compró Data East en 1994, rebautizándola como
Sega Pinball.
Cinco años más tarde, Stern la recompró poniendo su nombre en el
logotipo. Aproximadamente en esa misma época, Williams -el único
fabricante superviviente e irónicamente, donde Stern había comenzado
como jovencito- fue cerrada por órdenes de
WMS Gaming, la compañía padre a
la que pertenecía, dejando en el mercado sólo a Stern.
Roger Sharpe, un
veterano de la industria, comenta en su libro Pinball!:
“Para Gary, los pinballs son
algo que lleva dentro del corazón. Algo en lo que cree con todas sus
fuerzas y en lo que ha estado metido toda su vida. Es el destino.”
PINBALLS HECHOS A MANO - En Stern Pinball hacen todo
el trabajo bajo un techo de 40.000 metros cuadrados, desde el montaje de los muebles de las
máquinas, hasta el diseño con modelos en 3D computerizados.
Una vuelta por la
fábrica nos revela algo muy inusual en estos momentos en América: en una época en la que
para economizar costes, se tiende a la compra de productos
manufacturados en empresas extranjeras, en Stern Pinball los pinball se
siguen fabricando de la misma forma que hace 70 años: a mano. Cada uno
contiene unas 3.500 piezas y lleva más de tres días montarlo. “Es un
juego complejo”, comenta Stern.
Stern dice que le
sería imposible llevar su factoría a otro lugar para abaratar costes,
porque “debido a la naturaleza del producto requiere que este cerca
de nuestros ingenieros, y si los lleváramos por decir algún sitio: a
China, incrementaría el precio de producción". Y observando el proceso de creación
sus palabras cobran sentido. En tan solo unos minutos, los
creadores de la máquina pueden recorrer la planta y examinar como sus
diseños funcionan en la práctica, realizando las modificaciones
correspondientes.
La plantilla está
dividida por igual entre trabajadores y personal de oficina. Además,
según la demanda del momento, disponen de unos 150 empleados temporales.
Alrededor de un 35% de las ventas de Stern provienen de más allá del
Atlántico, principalmente de Europa occidental, aunque no se pueden
descartar los mercados en auge de Rusia y China.
UN JUEGO DE HABILIDAD - Las máquinas del millón han cambiado mucho a
lo largo de los años. Se prohibieron durante décadas en ciudades como
New York, Chicago y Los Ángeles por ser consideradas un juego de azar.
“Sorprendentemente,
en Chicago fueron prohibidas de 1941 a 1976, y Chicago era donde estaban
todos los fabricantes.” Dice Sharpe, que testificó en el
Ayuntamiento de la Ciudad de Nueva York en 1976 en un intento de abolir
las leyes anti-pinball. “Tuvimos, durante tres décadas, tres de las
ciudades más importantes de los Estados Unidos sin un solo petaco”.
La llegada al
tablero de los flippers en 1947 (antes los jugadores tenía que manipular
la bola “moviendo” la máquina) hizo que el control de la bola
dependiera de la habilidad de los jugadores en vez del azar. Un avance,
que teóricamente, después de tantos años de politiqueo debería convencer
a las autoridades de que se trataba de un juego "de habilidad" y no de
"azar". Por lo que tendría que ser considerado legal.

CON MARCA - Al igual que el invento de los flippers, Stern cree que
los últimos avances de su compañía -como la traducción al
español
y otros idiomas- y las animaciones del video marcador tienen un gran
potencial. “Creemos que el español es importante en América. Tenemos
que ampliar nuestro mercado”, dice Stern.
Todas las máquinas
de Stern se basan en licencias existente. Sus modelos más recientes han
cogido a Elvis, Playboy y
Monopoly. “La gente está empezando a
comprar Los Sopranos” dice Jolly Backer, jefa de ventas de Stern
Pinball. Con Los Sopranos
se refiere, por supuesto, a su último pinball basado en la serie de
gansters de la HBO. Gary Stern comenta:
“Las licencias le dan a los
diseñadores unas premisas en las que basarse para desarrollar el
juego. Cuando hicimos Jurassic Park, tenía que haber un dinosaurio
come-bolas. ¿Por qué la máquina tenía que tener un dinosaurio?,
¡¡porque era Parque Jurásico!! ¡Tiene que ser así!”
PARTICULARES NOSTÁLGICOS - Los productos basados en licencias
también permiten a la compañía explotar las ideas de “otra gente
creativa” como a él le gusta llamarles:
“Arnold Schwarzenegger hizo
todos los diálogos del juego de Terminator 3. Y los diseños de
Los
Simpsons también fueron creados por los autores de la serie de
televisión. Para El Señor de los Anillos, los autores de la película
estuvieron muy envueltos en el proyecto, comentándonos que
aspectos juzgaban que deberían incluirse en el juego”.


A pesar de haber
mantenido un monopolio de cinco años, Stern afirma rápidamente que
todavía tienen competidores:
“Nosotros competimos con
todo un abanico de juegos, competimos incluso con el cine. Nuestro
mercado no son sólo los pinballs – nuestro mercado es el
entretenimiento.”
Aunque las
permanecen estables con un número que ronda las 10.000 unidades anuales,
desde hace unos años, la industria del recreativo mantiene una
trayectoria descendente. Sin ir más lejos en 1990, el mercado de los
flippers producía unos 100.000 pinballs anualmente.
Como resultado de
este decline, Stern Pinball ha diversificado sus operaciones fabricando
otras máquinas de vending llamadas “redemption games” en los que el
ganador recibe tickets que puede canjear por premios en los recreativos.
Stern también da su importancia al estable mercado de máquinas de
segunda mano, que aumenta día a día y alcanza un 20% de las ventas
totales. Stern Pinball no vende máquinas directamente a particulares,
confiando esta labor a una red de 33 distribuidores distribuidos por
toda Norte América, Europa y Asia, entre los que se encuentran Sharper
Image (SHRP).
UN TRABAJO REALIZADO CON CARIÑO - ¿Y qué ocurriría si otra compañía
intentara entrar en el mercado de las bolas de plata?
“Hay
dos posibilidades. La primera es que ellos se arruinaran. La segunda
es que nos echaran del mercado porque aquí solamente hay hueco para
una. Estamos intentando construir 10.000 máquinas al año y sólo para
poder cubrir nuestros gastos tenemos que vender de un 65% a un 70% de
la producción. Si alguien entrara en este mercado probablemente
reduciría nuestros márgenes, arruinándonos”.
Jim Schelberg,
editor de The PinGame Journal, comenta:
“No creo que Stern esté ganando
tropecientos mil millones de dólares, pero sí se está ganando la
vida y da trabajo a mucha gente. Y por encima está haciendo
juegos que el público adora. Todos los que
estamos metidos dentro
de este mundillo se lo agradecemos”
Stern es el primero
en admitir que se lo pasa bien:
“Se supone que debes estar
enamorado DE LOS negocios, no enamorado de TU negocio... pero nosotros
estamos enamorados de nuestro negocio”.
Al fin y al cabo
parece que Gary Stern no está tan solo en la cumbre.
Seth Porges.
31 de Marzo del 2005.
Traducido por Richard Dadd