Se desarrolló integramente durante el sabado 19. Dado que eramos 3
participantes menos que el año anterior, era lógico pensar que las rondas
serían más breves (salvo que Paturlas dijese lo contrario ;). Tras una breve
deliberación escogimos un número inicial de 10 máquinas que entrarían en
competición, aunque el número de máquinas aumentaría si así lo deseabamos.
Finalmente no hubo ninguna ampliación y fueron 10 las máquinas que entraron
en concurso.
Como éramos 4, nos dividimos en parejas para enfrentarnos en máquinas
alternas. Una moneda al aire y las parejas quedaron formadas por Basilio y
Gonzalo por un lado y Paturlas e Inderman por el otro.
1ª parte: El emperador de las electromecánicas.
Paturlas y un servidor abrimos fuego en la 'Laramie' de Maresa. Mientras
tanto Gonzalo y Basilio pugnaban por derribar las 5 cabezas de la Dragon de
Interflip. Según mi propia teoria Maresa = Tragabolas. Esta teoría se vio
ampliamente respaldada por los hechos. Tuve la fortuna de coger una bola
propicia y ello me llevó a ser el jugador que marcase la puntuación más
alta.

La 'Dragon' de Interflip (1977) poniendo a prueba durante la competición a
Basilio
(que da testimonio del mucho calor que hacía) y a Gonzalo.
Alternamos máquina con Basilio y Gonzalo y ahora nos enfrentamos con la
Dragon. Aquí es donde comprobé otros de mis corolarios particulares: Los
diseñadores de las Interflip (o Recreativos Franco) basaron la amplitud del
hueco entre los flippers en las bocas del metro de Madrid. De cualquier modo
parecía que mis manos habían sido tocadas por el hada de las
electromecánicas: Un par de bolas decentitas hicieron que también en esta
máquina lograse la puntuación más alta de los participantes, seguido de
cerca por Paturlas. La cosa empezaba bien para mi. Entretanto se podían oir
juramentos hebreos provenientes de la Laramie donde Basilio y Gonzalo
luchaban a brazo partido intentando evitar las caidas hacia el 'mardito
abujero'.
2ª parte: La maldición del faraón.
Esta era una petición expresa mía: La 'Keops' de Inder debía de entrar en
concurso. Muchos de mis recuerdos pinbaleros de la infancia están asociados
a esta máquina. Ninguno de los otros participantes puso objeción alguna y
comenzamos la 3ª ronda a la sombra de las pirámides. No podía ser más
propicio para mí: Había vencido en las 2 máquinas anteriores, era una Inder,
también electromecánica (aunque disfrazada de SS) y me la conocía como la
palma de mi mano. Todo a mi favor… o al menos eso era lo que yo me creía.
Lo cierto es que el faraón Keops se había levantado ese día con un peculiar
sentido del humor y con la falta a flor de piel. Como la 'Keops' es para un
solo jugador, hubimos de disputar las partidas individualmente. Las dos
primeras bolas de mi partida fueron vistas y no vistas y cuando acababa de
iniciar la 3ª (y última) bola escuché un 'clic' dramáticamente familiar (ya
la había jugado el día anterior varias docenas de veces). La falta se
acababa de activar sin causa aparente dejándome con un palmo de narices y
con la puntuación más baja de los cuatro participantes. Lloré, pataleé
(bueno, no tanto) protesté y dije que la máquina había activado la falta así
por las buenas. Los otros 3 participantes se miraron entre sí, sonrieron y
pusieron cara de decir "Sí, ya, anda tonto ¿nos tomas por memos?". En fin,
la puntuación lograda era definitiva (y escasa).

'Keops'(Inder), 1978. Una SS disfrazada de electromecánica (y una de mis
favoritas)
Para desgracia suya, también Paturlas sufrió en su carnes la maldición del
'clic' en la 3ª bola. Entonces fue cuando dio credibilidad a mis palabras
previas, pero ya era demasiado tarde: Yo había admitido la penalización y el
debía de hacer lo mismo. Por fortuna para él, las 2 primeras bolas se le
dieron algo mejor que a mí y quedó tercero, aunque muy cerquita de Gonzalo.
Era el turno de Basilio y el momento de su revancha. La 'Keops' reconoció al
instante las diestras manos que la habían restaurado (deberíais haber visto
la máquina cuando Basi se hizo con ella) y esto se tradujo en agradecimiento
en forma de puntos. 3 bolas bastante decentes, el 'clic' por supuesto
tranquilito y Basilio que marcaba la puntuación más alta de los 4, salvo que
Gonzalo dijese lo contrario.
Y Gonzalo no dijo lo contrario. Es más, estuvo a punto de no decir nada. El
faraón se había estado conteniendo durante toda la partida de Basilio y ya
no podía más. Iban 10 segundos, como mucho, de partida y Gonzalo también
sufrió el fatídico 'clic' en sus carnes (en esta máquina la falta penaliza
la partida entera). Tuvo la fortuna de que era el último en jugar en la
'Keops' y los demás estabamos viendo su partida. Todos coincidimos en que no
había hecho nada y que aquello era demasiado. Gonzalo volvería a comenzar la
partida y Basilio decidió que ya estaba bien de 'clic' y que iba a relajar
un poco la falta (y tanto que la relajó, como que la desactivó). Gonzalo
pudo jugar sus 3 bolas y marcar la 2ª mejor puntuación, aunque muy cerquita
de Paturlas con 'clic' y todo. En definitiva, victoria para Basi.
3ª parte: Alfanuméricas de repetición.
Pues sí: Un par de alfanuméricas eran nuestro siguiente objetivo. Y eran de
repetición porque ya habían entrado en concurso en el open del 2002. En
concreto eran la 'Black Knight 2000' y la 'Funhouse'.
Basilio no estaba dispuesto a que pensaramos que su victoria en la 'Keops'
fue por casualidad. Lo cierto es que aquí en la 'Black Knight 2000' no solo
nos ganó a todos los demás, es que casi triplicó en puntuación al 2º, que
nuevamente fue Gonzalo. Muy cerquita de Gonzalo anduvo Paturlas. Y en cuanto
a mi, baste decir que la bola se coló 4 veces por el mismo pasillo exterior:
El izquierdo. La primera de las veces fue devuelta al juego por gentileza
del 'Kickback'. Las otras 3 no. Mirando la tabla de puntuaciones parecía que
la maldición del faraón había afectado al caballero negro, ya que la
clasificación en esta máquina parecía un calco de la 'Keops'. Basi se
apuntaba su segunda victoria.

En plena competición. El joven Basi Jr. mientras tanto se peleaba con un
vídeo.
Paturlas comenzaba a pensar que no iba a poder revalidar su actuación de
Ávila y decidió ponerle remedio. Para ello echó mano de su admiración por
los diseños de Pat Lawlor y la 'Funhouse' le pagó esta admiración con una
estupenda partida y la puntuación más alta de los 4 participantes. Gonzalo
quiso reivindicarse también y cuajó una estupenda partida, pero no llegó al
nivel que había marcado Paturlas. Basi y yo anduvimos bastante parejos, pero
lejos de los 2 primeros. Basilio lo hizo un poco mejor y me dejó el último
de la fila. Toda la ventaja que adquirí en las 2 primeras máquinas la había
dilapidado con 3 últimos puestos en las 3 siguientes. ¡Porca miseria! En
resumen, 1er triunfo de Paturlas y las espadas en todo lo alto.
4ª parte: A las órdenes de sus DMDs, señor Lawlor.
Era el momento de centrarnos en las DMD. Las 2 primeras eran dos excelentes
(en mi modesta opinión) máquinas: La 'Twilight Zone' de Bally y la 'Red &
Ted Roadshow' de Williams. Ambas diseños de Pat Lawlor.
La 'Roadshow' había dado algunos problemillas de funcionamiento. Según nos
comentó Basilio: 'está tal y como la recibí, no la he revisado'. Dado que es
una máquina que me encanta, ya había echado bastantes partidillas. Paturlas
también había hecho sus pinitos. Ahora bien, para incluirla entre las
'concursables', la máquina debía estar al 100%. Basilio tenía la solución:
'Idme diciendo qué problemas tiene'. Paturlas y yo se los fuimos enumerando
según nos acordabamos. Basi se puso manos a la obra y quince minutos más
tarde la máquina estaba en lista para ser jugada.

Mientras Basilio y Gonzalo se batían en la 'Red & Ted Roadshow'
Paturlas y
yo nos las veíamos con la 'Twilight Zone'
La 'Roadshow' es una máquina bastante agradecida si eres prudente con ella.
El más prudente de todos fue Paturlas, que se fue más allá de los 500
millones. Gonzalo también uso de bastante prudencia, aunque hizo menos de la
mitad de los puntos de Paturlas. En cuanto a mí, debí ser un tanto
imprudente, ya que quedé en 3er lugar con una puntuación algo pobre. El más
imprudente de todos fue Basilio, ya que la máquina reconoció las manos que
la habían reparado y reaccionó exactamente al revés que la 'Keops': Castigó
con 3 bolas para olvidar al que había osado meterle mano impúdicamente
delante de todo el mundo. Luego se quejará la máquina si acaba en el fuego o
hecha astillas; no se debe morder la mano que te da de comer. En fin,
Paturlas comenzaba a dejar su sello y se apuntaba su segunda victoria.
El turno era ahora para la 'Twilight Zone'. Esta máquina es un 'deber' de
todo coleccionista que se precie. Si no recuerdo mal, al menos 10 AACPeros
tienen la suerte de poseer una de estas joyas en su colección particular y
los 3 a los que me enfrentaba son un ejemplo de ello. El ejemplar de Basilio
cuenta además con algo que he visto en muy pocos modelos de la TZ: Una goma
entre los dos bumpers más a la izquierda. Esto evita algunas 'fugas' de la
bola hacia el pasillo exterior izquierdo. Yo no tengo una TZ en mi escasa
colección, pero tengo la suerte de que en mi ciudad sí las hay y conozco
bien el juego…
Paturlas abrió fuego. Y no lo abrió mal, no. Su segunda bola elevó el
marcador más alla de los 250 millones. Entre tanto yo, que hacía pareja de
juego con él, había tenido una primera bola de esas bastantes desastrosillas
y comencé a jugar la segunda. ¿Sabéis esas veces que la bola comienza a
golpear en todos los pirulos, salientes, va de rebote en rebote, la tocas
cuando y como no debes con los flippers, da treinta vueltas por el centro
del tablero y no ha marcado más allá de 100.000 puntos? Según la estás
jugando estas pensando '¡que ganas tienes de colarte, guarra!'. Pues una de
esas era la que tenía entre manos con poco más de 30 millones en el
marcador. Llegó el momento fatidico: La bola tomaba una de esas trayectorias
inequívocas que van a parar al sumidero. Ahí avisé a la máquina que no
estaba dispuesto a que se colara sin poner de mi parte: Un par de golpes en
el lateral y un empujón, a los que ella me respondió con dos avisos de
falta; tuve que sujetar la máquina para que no marcara el tercero y la
consiguiente falta. No sé si eso influyó en que se quedase en solo dos
avisos, pero en lo que sí que influyo fue en un cambio radical de la
dinámica del juego: Comencé a acertar objetivos, conseguir jackpots,
completar luces de la puerta y por fin me parecía percibir que la maldición
del faraón comenzaba a desvanecerse. Llegado el momento, vi como la bola se
encaminaba irremediablemente al sumidero y volvió a surgir en mí el impulso
de empujarla o golpearla, pero los más de 100 millones en bonos de final de
bola que tenía me hicieron contenerme. La bola se coló, sí, pero para cuando
Paturlas empezaba a jugar su 3ª bola mi marcador estaba por encima de los
450 millones (Oh, happy day J ). Paturlas intentó volver a tomar el mando de
la situación, pero la máquina ya estaba cansada de jugar y no le dio
demasiadas opciones. Con mi tercera bola pasó más o menos lo mismo. En
cuanto a Gonzalo y Basilio, parece que a la máquina todavía le duraba el
cansancio de nuestras dos partidas y no tuvieron mucha fortuna. El que menos
tuvo fue Basilio, que se acordó de Mr. Lawlor, de sus diseños y de la madre
que… en fin, no tuvo suerte. En resumen, yo ya estaba harto de últimas
posiciones y me anoté mi tercer parcial.
5ª parte: Rock & TOMMY.
Cambio de tercio. Soltamos las Bally/Williams para enfrentarnos a una Data
East: La 'The Who's TOMMY'. Debo de reconocer que los The Who no se cuentan
entre mis gustos musicales. Tampoco esta máquina está entre mis gustos
pinbaleros. A Paturlas sí que le gustan los The Who. Tambien la máquina.
Seguro que la máquina se dio cuenta de estos detalles. Paturlas nos sacó más
del doble de puntos a todos los demás participantes. Basilio no quiso
repetir la amarga experiencia de las Lawlor's y quedó segundo. Yo quede
cerquita de Basilio, pero por detrás. Esta vez fue Gonzalo quien pagó los
platos rotos mientras Paturlas se hacía con su tercera victoria.
6ª parte (y última): El Teatro del Basket.
Que Basilio tenga unas 35 máquinas en ese local no quiere decir que solo
tenga 35 J. 5 minutos en coche y nos encontramos ante nuestros dos
siguientes (y últimos) retos. La 'Theatre of Magic' y la 'NBA FastBreak',
ambas de Bally.
La 'NBA' es una máquina bastante curiosa. El objetivo es meter canastas, así
que las puntuaciones son las que se podrían obtener en un partido de
baloncesto. Basilio y Paturlas cometieron sus 5 personales (o 3 descuidos)
demasiado pronto y tuvieron que irse al banquillo con puntuaciones bajas.
Para entonces Gonzalo ya se había cansado de segundos puestos en las demás
máquinas e impuso su ley bajo los tableros. Yo me tuve que conformar con
hacer algo menos de la mitad de sus puntos. Triple y victoria para Gonzalo.
Llegamos a la última máquina en concurso. La 'Theatre of Magic'. Paturlas y
yo habíamos vencido en 3 máquinas cada uno y llegó el momento de desempatar.
Basilio, que había vencido en 2, había mostrado su dominio de la espada para
vencer al Caballero Negro, pero ya se sabe que espadas y magia se llevan
bastante mal. La 'Theatre' le comenzó a envolver en una camisa de fuerza de
la que no pudo librarse cual Houdini y su puntuación le dejó en último
lugar. Gonzalo se sacó varios trucos de la chistera que le llevaron cerca de
unos decentes 300 millones. Llegó el momento del duelo final…
Mis inicios en la ToM auguraban un rápido desenlace del desempate. Este
hecho era confirmado por Paturlas. Al acabar ambos la primera bola su
marcador superaba los 500 millones y el mío pasaba muy raspadito de los 100.
Paturlas siguió con su machacón caminar y subió hasta los 900 al final de su
segunda bola. La suerte parecía estar echada… ¿o no?
La 'Theatre' es una de esas máquina que cuando da una buena bola sabe ser
muy agradecida, y tuvo a bien darme una de esas bolas a mí:
200..300..500..700..casi 800 millones en la segunda bola dan fe de ello.
Paturlas, que parecía tenerlo bastante claro hasta ese momento, pareció
oscurecer un poco, pero solo fue un espejismo. Otro empujoncito y se plantó
por encima de los 1.200 millones. Bueno, si la 'Theatre' me regalaba otra
bola igual que la anterior…
Pero los regalos se habían terminado por este año y escasamente pude superar
los 820 millones. Paturlas volvía a ganar por méritos propios y dabamos por
finiquitado el open.