Thrustmaster,
el reconocido fabricante de hardware, se ha adentrado dentro del mundo de las
bolas de plata con este curioso aparatejo que promete ser "Just like the
real thing", es decir "igual que las de verdad". Lo cierto es que hay
pocos mandos de control en el mercado dedicado a los pinballs, y este -todo
hay que decirlo- es uno de los más originales, tanto en concepto como en
desarrollo.
El mando viene en una caja de dimensiones similares a la de un juego de PC
aunque un poco más gruesa, e incluye de regalo la versión completa de "Full
Tilt!", un video pinball
de Maxis.
El aparato está compuesto por dos controles independientes unidos por
un cable bastante largo que se conecta a la salida estándar del Joystick. Los
controles son ergonómicos, con forma de media pera, rematados en un botón. Se
adaptan bien al contorno de la mano, pero es precisamente ese cómodo diseño el
que no llega a reproducir con exactitud la sensación de un auténtico pinball.
Cada uno de los mandos se sitúan a
los lados del teclado, anclándolos con unos velcros adhesivos. Por lo que
dependiendo de la situación del teclado pueden quedar en una situación más o
menos cómoda. Si no se trabaja de manera excesiva con el teclado numérico, no son molestos
para teclear, pero al incluir los velcros, siempre podemos
despegarlos en cualquier momento.

Como curiosidad, a pesar de poseer sólo dos pulsadores, tiene cuatro
botones, ya que cada uno de los pulsadores tiene dos posiciones de
"profundidad", lo que siempre le proporciona al mando una mayor versatilidad.
El tacto de los botones no llega a ser del todo real, son más rígidos y duros
que los de una máquina auténtica y con un deje a producto "barato" que no
termina de convencer.
En el interior de cada mando se esconde un
sencillo -pero ingenioso mecanismo- para "captar" las sacudidas de la mesa.
Son los dos sensores de falta, que están compuestos por una bola que se mueve
con cada sacudida (en todas y cada una de las direcciones: frontal,
lateral...etc.), y aunque cumplen bien con su cometido, son bastante inútiles
ya que en la mayoría de las ocasiones nos jugaran malas pasadas en vez de
ayudarnos.
Me explico: probándolo con
Pro Pinball: Timeshock!
desconectábamos el sensor de falta, ya que en muchas ocasiones la mesa comenzaba a "vibrar"
descontroladamente, porque una de las bola del sensor se quedaba en un punto intermedio de
movimiento. Teóricamente la sensibilidad de la falta es regulable, pero
a pesar de dedicarle su tiempo, nunca he conseguido el punto adecuado.
El mando es compatible con casi todos los juegos del mercado,
e incluye un pequeño programa que sirve de intermediario para definir qué
teclas son las que queremos que pulse. Pero con Timeshock! no era compatible
hasta que sacaron el parche de la versión v1.7. Con el resto de las
simulaciones no he encontrado ningún problema. No es compatible con
Windows NT.
Como nota curiosa he de destacar que hasta que no he cambiado este
mando por el Virtual Pinball de Philips, no
me habíamos dado cuenta del retraso
insignificante que se producía jugando a Timeshock!. Entre el
momento en que pulsaba cualquiera de los botones y en el que se movía los
flippers transcurría 0,01 segundos, y ese retraso me hacía muy difícil
controlar la bola en determinados tiros de precisión. No me había dado cuanta
antes, y no lo he notado en ningún otro video-pinball (tal vez porque no
llegan al nivel de realismo de Timeshock).
Análisis por Richard
Dadd.
3 de Julio de 1998.