En mis
manos ha caído un pinball japonés para Playstation muy divertido y encantador. El caso
es que lejos de los fríos (aunque molones) simuladores de pinball como el
Addiction Pinball de Team 17, Fantastic Pinball Kyutenkai (FPK a
partir de ahora) es un juego creado para amenizar esos breves ratos libres en los que lo
único que te apetece es engancharte a la consola hasta que capas de ampollas separen tus
dedos del pad.
FPK apareció allá por el cretáceo...
er... allá por el 31 de Marzo de 1995 de la mano de una desconocida compañía:
Technosoft.
Al igual que muchas producciones japonesas,
FPK no tiene otro objetivo que divertir. Nada e sorprendentes animaciones, ni cañeras
bandas sonoras. Nada de eso (o casi). Una mesa de pinball (que ni es una mesa) de tres
pisos trufados de divertidos duendecillos a los que deberemos ir eliminando a base de
bolazos.
Aunque no lo parezca este pinball tiene
algo de historia (típica como ella sola). En ella, en el papel de Sword Shield, el
caballero azul, Yuuki Tonae (una jovencísima y encantadora hechicera) o Midoran (una
especie de engendro a medio camino entre una tortuga ninja y un dragón empachado de
chococrispis) trataremos de devolver a nuestro reino al camino de la luz pues ha sido
tomado por una serie de malignos demonios de los que tendremos que dar buena cuenta.
La mecánica
del juego es bastante sencilla (es algo más complicado que pulsar los botones de los
petacos). Básicamente el objetivo del juego es derrotar a los jefes en unos sub-juegos
que sólo se activan cuando llevas a cabo determinadas acciones en la mesa (por ejemplo,
si logras activar el sub-juego de la arpía y le cuelas la bola entre las alas entrarás
en una pantalla diferente).
Activar estos juegos no es tarea fácil
pues dispones de tres pisos con los que interactuar a base de bolazos. Desde el infernal
piso inferior hasta al celestial y colorido piso superior pasando por el decisivo piso
medio, todo un delirio de imaginación y buen rollo que se ponen de manifiesto en
detallazos como los solos de baile que ciertos personajillos se marcan al derrotar a los
diablos moradores del piso superior. Sólo a base de golpear los lugares más recónditos
de la mesa lograrás tener la oportunidad de enfrentarte a los jefes.
La única
manera de derrotarlos es vencerles en su terreno. Cada uno te pedirá que le derrotes en
gestas como un partido de fútbol o incluso en la demolición de un cuarto.
Algunos de los alicientes más llamativos
son, por citar algunos, el hecho de poder cargar la bola con poder para destruir más
enemigos a placer, la cantidad de tiempo que una sola bola puede llegar a durarte si te
curras bien las protecciones, la posibilidad de atizarle a la mesa sin peligro de hacer
falta y la MUY agradecida opción de acceder en todo momento a un password para retomar
alguna partida importante.


Técnicamente el juego no defrauda. A pesar
de que el concepto de "gravedad" del juego es algo engañoso y su inmovilismo
son un handicap importante estamos ante uno de los mejores pinballs del catálogo de PSX.
Análisis por Amano.
Noviembre del 2000.