Otoño de 1980. Harrisburg, Philadelphia. Estados Unidos.
Un Viernes por la noche un grupo de amigos habla sobre la falta de nuevas
ideas que puebla el mundo de las bolas de plata. Suelen reunirse un par de
veces por semana en el bar de la esquina para tomar unas cervezas y echar unas
partidas a sus pins preferidos
Esa noche la conversación está animada, están sugiriendo todo tipo de ideas,
descabelladas, salvajes, incoherentes... Uno de los asistentes, un joven
llamado Jed Yingst propone añadir un tablero
adicional pero con caída inversa,
alejándolo del jugador. A lo que otro de los asistentes, le responde... "y
se podría
llamar el Agujero Negro".
Tras muchos esfuerzos y rompederos de cabeza, tras recibir un no inicial por
parte de Gottlieb, estos jóvenes vieron cumplidos sus sueños: ver fabricado la máquina que
habían diseñado.
Un año más tarde, en Octubre de 1981 para ser exactos, Black Hole era una
realidad.

En Noviembre de 1980
Williams había sacado su Black Knight,
el primer juego multi-plataforma de la
historia. Con sus dos mesas de juego Williams pretendía contrarrestar la
imparable avalancha de videojuegos, que con títulos
como
Galaxian, Donkey Kong,
Asteroids
y Pac-Man estaban arrancándole a marchas forzadas
el protagonismo a los pinballs.
Las revolución de las multiplataformas de
la mano de Steve Ritchie, supuso un antes y un después en el mundo del
pinball. Mucha gente incluso decía que el resto de los pinball se quedarían
obsoletos, extinguiéndose los petacos mono-plataforma. Por eso el resto fabricantes no
quiso quedarse atrás. Así que tres meses después de Black Knight,
en Febrero de 1981, Bally contraatacó con
su
Flash Gordon. En Marzo
era Stern quien se unía al carro multimesa con su Lighting de dos plataformas,
pero que presentaba demasiadas similitudes con
Black Knight como para ser
considerada completamente original.
Por supuesto Gottlieb no se haría
esperar, y en Octubre de ese mismo año lanzaba su Black
Hole o Agujero Negro.
La primera y verdadera
máquina multi-plataforma.
A pesar de que la primera máquina
multi-mesa de la historia es la
Black Knight de Williams, se puede decir que la primera
multi-plataforma "verdadera" fue la Black Hole de Gottlieb.
Hasta aquel momento
los petacos multi-plataformas que habían aparecido:
Black Knight,
Flash Gordon o Lighting no eran más que un tablero estándar dividido en dos partes situadas a diferentes alturas y
que se habían unido por rampas. Realmente era un campo de juego partido en dos.
En cambio Black Hole era
la primera máquina que además del tablero de juego convencional, incorporaba un
mini campo supletorio que añadía
aproximadamente un 25% de superficie de juego adicional.
La parte inferior del tablero situada
entre las bandas de rebote y por encima de los flippers normalmente suele
estar libre de mecanismos. Es en esta zona donde suelen
ir situadas las luces e indicadores luminosos de bonos y multiplicadores. Así que
aprovecharon esta región, cortándola y cubriéndola con una capa
de media pulgada de grosor de plexiglás tintado de azul. A través de esta
abertura era posible ver el "agujero negro", el mini tablero inferior que
permanecía sumido en la oscuridad hasta que entraba la bola.
Otra de
las increíbles originalidades del mini tablero "sumergido" era que estaba
inclinado en sentido contrario a la mesa de juego, es decir, con la caída hacia el
cabezal de la máquina, no hacia el jugador. Por lo que para evitar que la bola
se colara, había que golpearla hacia el jugador, en vez de tratar de
alejarla.
Una idea brillante... que se le había ocurrido a unos chavales y que
John
Buras y Adolf Seitz Jr. estaban haciendo realidad.
John Buras comenta:
"El concepto original del tablero inferior vino de una fuente externa
a Gottlieb. Si no recuerdo mal su nombre era Jeri Yangst*, él fue quien
nos trajo el primitivo prototipo a Gottlieb.
En aquel momento a Adolf y a mi nos habían asignado la tarea de diseñar
un juego multi-plataforma. Así que yo comencé a diseñar el tablero
superior y los sistemas de transferencia entra las mesas, mientras que Adolf
se ponía con la mesa inferior."
Decidieron añadirle seis flippers, un
backglass animado con un disco giratorio y un sistema de iluminación con
efecto infinito similar al de Space
Invaders de Bally, dando como lugar un original petaco que atraía
irremisiblemente a los jugadores.
Como bien dice el artista
Terry Doerzaph, encargado de ilustrar la máquina:
"La idea para el efecto infinito del
backglass de Black Hole creo que se le ocurrió a Richard Tracy. Por supuesto
hubo mucha más gente en el proyecto. Pero el concepto del disco giratorio era
muy original para un backglass."
Además
como solía ser habitual en Gottlieb, incluía un ingenioso sistema de
puntuación en el que el jugador sólo podía acumular bonos en el tablero
inferior, que se mostraban en un display digital montado encima de los
flippers.
Era una máquina visualmente impactante, y el acertado uso de la iluminación
la convertía en todo un espectáculo, sobre todo en la oscuridad.
Definitivamente única.
Era una apuesta muy arriesgada para Gottlieb, la
distribución de elementos y el diseño se alejaba mucho de los patrones que seguía
la industria. Un tablero tan abierto requería precisión y mucha habilidad,
convirtiéndose en un juego bastante duro y difícil para los jugadores -sobre todo si no conseguían dominar
el agujero negro-. De hecho, el multiball de esta máquina sigue siendo hoy en día uno de los más
arduos de
iniciar y de dominar debido a la distribución e inclinación de las dos mesas.
Adolf Seitz lo deja
muy claro en estas declaraciones:
" En Black Hole el énfasis del juego
nunca fue el reto que podían aportar los tiros. La idea era pasárselo bien. Si
te divertías, volverías a jugar. Yo creo que en ocasiones todo ese mito de los retos lo crean esos auto
declarados puristas que no saben como pasárselo bien delante de un
petaco "
Black Hole era completamente diferente a todo lo visto
hasta ahora, pero sin perder el encanto de las máquinas del millón y sin
llegar a alcanzar los límites estrafalarios de Orbitor I
de Stern (1982), que con su tablero simulando un paisaje lunar bombardeado por
cráteres, la alejaba del espíritu de las bolas de plata. Quizás las
mayores atracciones de este Agujero Negro residan en su dificultad y en la
belleza de su juego que exige al jugador una destreza extraordinaria.

DETALLE DE LA
PARTE SUPERIOR DEL TABLERO
Gottlieb, amenazada
Todas estas innovaciones y arriesgadas
maniobras de Gottlieb estaban motivadas
por su continua pérdida de liderazgo en la industria. La llegada de los monstruos
Bally y Williams marcó una profunda huella en
la cuota de mercado que ocupaba Gottlieb, que sumada a la amenazadora presencia de los videojuegos hacía que las compañías
invirtieran en extravagantes innovaciones, como
Orbitor I de Stern
(1982) de la que hemos hablado anteriormente, o
Varkon de Williams
(1982) un pinball en un mueble vertical con joysticks en vez de botones.
John Buras lo tenía claro:
"Yo creo que eligieron esta idea de
las multi mesas por dos motivos. Primero: para ganar cuota de mercado a la
competencia, y segundo: para combatir la avalancha de los video juegos"
Debemos recordar que en 1979 Atari
había dejado de lado su división de pinballs para centrarse en la
producción de videojuegos. En 1980,
Allied Leisure
Industries desaparecía y en 1982 Stern
cerraba su división de pinballs
acabando con una tradición que había comenzado en 1934 con
Chicago Coin.
Adolf Seitz Jr. comenta al respecto sobre la perdida de dominio de Gottlieb:
"No había presión interna por parte de la dirección de Gottlieb sobre los
diseñadores. Pecando un poco de orgulloso, yo creo que éramos nosotros
mismos los que nos presionábamos. Estábamos en un periodo de
redescubrimiento.
"Desde el momento en que las dinamos que impulsaban la industria durante todos
estos años se dieron cuenta de que éramos dinosaurios a punto de extinguirnos
todo se tornó un poco triste."
Puede que el liderazgo
haya cambiado. Aun así, Gottlieb siempre será el Cadillac de la industria del
pinball. El dominio de Bally y Williams ha sido efímero si lo comparamos con
los años que Gottlieb ha estado
sentado
en el trono. "
Quizá el único problema
de Black Hole era las pasiones que levantaba. Era una máquina
muy querida por los jugadores, pero odiada por los operadores ya que se comentaba que era bastante
proclive a problemas mecánicos
y
a atascos. Aun así se convirtió en una de las estrellas de la
AMOA'81 (Amusement & Music Operators Association) y fue el primer
pinball de Gottlieb en alcanzar el precio de los 50 centavos por partida como bien
demuestra esta carta de Gottlieb:

16 de Octubre de 1981
Estimado operador,
Del 29 al 31 de Octubre llega de nuevo la AMOA, y este año el show promete
ser uno de los mejores, tanto para Gottlieb como para toda la industria. De
nuevo, estaremos en la Sala Continental, en los stands C-81 al C-86, con un
buen número de nuevos productos que mostrarles.
Black Hole estará allí, y sería una negligencia por mi parte si no le
menciono unos detalles sobre este juego. Se ha convertido en una
pieza única que se da una sola vez en la vida. Los operadores nos están
pidiendo más máquinas, las distribuidoras no pueden mantenerlas en stock y
nosotros no damos a basto para fabricarlas. Los pedidos originales de las
Black Hole se han doblado y triplicado, y no es de extrañar si ha visto lo
que están recaudando. Hoy he recibido un informe de un salón de juegos
que abre 18 horas diarias, que ha recaudado en siete días: $701.75 de una Black Hole
que tenemos allí en pruebas -en todos mis años en Gottlieb nunca he visto un informe de
prueba que
superara los 700 dólares en una semana, ya sea un pinball o un video-. Es el
primer juego que ha batido la barrera de los 50 centavos por partida. Es
TAN revolucionario que es obligatorio poner las partidas a 50
centavos en todas partes.
En la feria
además de la Black Hole tendremos otros petacos y un nuevo concepto de juego
que... creemos que tiene un potencial ilimitado atrayendo a jugadores
de todo tipo.
Esperamos verle en la feria
y que pare para visitarnos.
Sinceramente,
