
En 1970
Gottlieb era el rey de la industria. Tenía
tres fábricas a pleno rendimiento y desde la creación de
Humpty Dumpty en
1947 mantenía una posición estable en el mercado, con unas
máquinas elegantes, suaves, de juego fluido, con unos diseños intrigantes y
que conseguían poner a prueba al jugador más experimentado.
Y lo que es más importante en
el sector: eran máquinas que se caracterizaban por su fiabilidad y
dureza, por lo que también eran muy apreciadas por los operadores.
D. Gottlieb & Co. era una empresa diferente.
Se comentaba que cuando te contrataban lo hacían para toda la vida. De
hecho, el lema de Dave Gottlieb era:
"Cuida a tu gente y ellos cuidarán de ti"
LOS 70 Y LOS PINBALLS
Este florecimiento de Gottlieb coincidió con la gran popularidad que
gozaban las máquinas del millón en aquella época. Se podía decir que había un
flipper en cada esquina:
en los recreativos, en los billares, en las
lavanderías automáticas, en las boleras.
A mediados de los 70 eran tan populares que hasta se
convirtieron en los protagonistas de dos películas. Por un lado estaba la
conocida ópera rock del grupo The Who llamada
Tommy, y por otro
Tilt una de las
primeras películas de Brooke Shields en las que interpretaba una pinball
wizard. Estas dos películas son muy importantes en la historia de los
petacos, ya que
los saca de los recreativos, acercándolos al gran público y convirtiéndolos en un
elemento cotidiano, algo más de de su cultura.
 
TOMMY (Ken Russell, 1975)
TILT (Rudy Durand, 1979)
Además en 1968
Williams acababa de revolucionar todo el juego cambiando el tamaño estándar de
los flippers que hasta aquellos momentos tenían una longitud de dos pulgadas y media
(aproximadamente de 6,3 cm) a los nuevos de tres pulgadas (7,6cm), lo que
daba a los jugadores un mayor control sobre la bola, redefiniendo por
completo el concepto de juego.
Pero en un par de años la posición que mantenía Gottlieb empezó a tambalearse. La llegada de
Bally marcó una profunda huella en la cuota
de mercado que ocupaba Gottlieb.
Es precisamente con
Wizard! -la máquina basada en la película Tommy- con la que Bally consigue
romper la barrera de las 10.000 unidades. Y además, pisándole los talones, venía la
locomotora de Williams, que con
Space Mission, uno
de sus juegos más populares en aquellos años, se estaba apoderando de una buena parte de la
audiencia.
Parecía que las cosas se estaban poniendo feas para Gottlieb, así que
decidieron probar suerte bajo seguro, con otro pinball basado en juego de cartas, un tema que conocían, dominaban y
sabían que agradaba a la gran mayoría de los jugadores.
Gottlieb ha sido el maestro de la temática de juegos de
cartas. Entre 1950-1970 había sacado unos 30 flippers basados en juegos de
cartas. Pero Royal Flush presentaba una diferencia
fundamental con respecto al resto de juegos de cartas pasados, ya que
incorporaba muchos de los cambios que se habían introducido como resultado
de la amenazadora influencia de Bally: ahora las máquinas para un sólo jugador estaban pasadas de moda, los
muebles eran más grandes, los cabezales enormes y las puertas se
fabricaban de acero.

ABRIL DE 1976, UNA FECHA EMBLEMÁTICA.
Royal Flush
aparecía en Abril de 1976, una fecha emblemática en el mundo del pinball, ya
que el día 2 de ese mismo mes Roger Sharpe
realizaba en el ayuntamiento de Nueva York las famosas declaraciones para
legalizar los pinballs. En Nueva York y Chicago los petacos eran considerados
máquinas de juego que llevaban a la corrupción. El resultado de la
votación fue de 6 a 0 a favor de la legalización de las máquinas del
millón.
Un mes más tarde, en Mayo, salía
Card Whiz, la versión de 2 jugadores que sólo
se diferenciaba en unas pequeñas variaciones en el backglass.
Royal Flush era una creación de dos monstruos
de Gottlieb. El diseño corría a cargo de Ed
Krynski, el diseñador más prolífico del mundo del pinball ¡con más de 220
máquinas a sus espaldas! y uno de los encargados de elevar a Gottlieb a lo
alto. El apartado artístico estaba firmado por
Gordon Morison con una experiencia superior a las 140
máquinas.
Siempre se ha dicho de
Ed Krynski que no se contentaba con entretener al jugador, sino que quería retarlo, ponerle a prueba, tentarlo y
en cierta manera "jugar con él". Como él mismo comenta:
"Mis diseños son juegos de destreza y habilidad [...]
Yo quería retar a los jugadores con mis diseños -cuanto mayor era el
desafío más dinero conseguía el operador"
Ed Krynski quería emplear el juego de poker en Royal Flush. Pero a
pesar de la experiencia de Gottlieb en los pinballs de cartas -o quizás
tal vez debido a ella- tuvo problemas
para convencer al equipo de dirección:
" Yo creo que el poker es un juego conocido universalmente, pero
no podía convencer al equipo de dirección de que era el mejor tema para el
juego"
Así que desde el nacimiento de la idea de Royal Flush hasta el diseño final pasaron dos
años en los que todo se mantuvo en suspenso mientras Mr. Krynski trataba de
convencerles.
Pero a pesar de todo este tira y afloja entre Ed Krynski y la dirección lo
cierto es que las ventas de Royal Flush le dieron la razón a Ed Krynski,
convirtiendola en uno de los pinballs de más éxito de Gottlieb
con 12.250 unidades fabricadas.

DETALLE DE LA
PARTE SUPERIOR DEL TABLERO CON LA BANCADA DE 9 DIANAS ABATIBLES
A Ed Krynski le encantaban las
bancadas de dianas abatibles. Las veía como un objetivo importante que
conseguía mantener la atención de los jugadores. Y esto se refleja en
muchos de sus diseños.
En el caso de Royal Flush el detalle más característico de
la máquina es la enorme bancada de
nueve dianas situada en la parte superior del
tablero. Derribando estas dianas se encendían cinco combinaciones de
cartas diferentes que otorgaban lo que Gottlieb denominó
"SCAN BONUS".
Ed Krynski dice al respecto:
"Las dianas abatibles que usaban otros fabricantes eran
blancos activadas por bobinas individuales. Lo que yo hice fue intentar
activar el mayor número posible de dianas con una sola bobina. La idea era
ahorrar costes"

Otra de las curiosidades de Royal Flush son las asimetrías del diseño:
exceptuando las bandas de rebote, los pasillos de retorno y los flippers,
el resto de la mesa es asimétrica. Ed Krynski comenta:
"Yo creo que la flexibilidad en el diseño, así como las posibilidades
que ofrecen las configuraciones asimétricas, hacen los juegos mucho más
interesantes"
Otro de los detalles que incorpora Royal Flush era la llamada "puerta de
retorno". Se trata de una puerta situada en el pasillo exterior derecho
que conecta con una abertura en el pasillo del lanzador. Cuando esta
puerta se activa, evita que la bola se perdiera por el pasillo
exterior, devolviéndola al lanzador. Era un detalle muy característico de
los pinballs de Williams de los 60 y que se hizo muy popular en los 70.
Gottlieb empezó a emplearlo en 1972 con juegos como
King Kool,
Wild Life o
Soccer.

DETALLE DE LA
PARTE SUPERIOR DEL TABLERO
Uno de los puntos por los que Royal Flush ha sido más criticado es
precisamente la importancia que se le otorga a la bancada central. Se
podría decir que todo el juego gira en
torno a estas dianas y una vez derribadas, se echan en falta otros objetivos.
Anticipándose a este posible "punto flojo" Gottlieb desarrolló un
ingenioso sistema de puntuación que mantenía al jugador en vilo tratando de conseguir
mejores puntuaciones.
Otro de factores por los que ha sido criticada es la frialdad con la
que trata al jugador, es una máquina dura y en ocasiones se puede
convertir en un tragabolas insaciable.
Pero a pesar de estos dos nimios detalles, Royal
Flush fue un éxito entre los jugadores de todo el mundo, convirtiéndose en el juego con mayor número de ventas de Gottlieb desde 1930, alcanzando las 12.250 unidades.

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