En Junio de 1978, Taito lanzó al mercado el
juego de video Space Invaders. Como era habitual en aquella época, su creador Toshihiro Nishikado,
se encargó de todo el proyecto: del desarollo, del diseño, de la programación
y del sonido del juego.

Según cuenta Toshihiro Nishikado, la idea original
del juego surgió de un sueño que tuvo: es Navidad, y un niño mira al cielo
esperando la llegada de Papá Noel, pero en vez de aparecer el trineo de Santa comienzan a
descender lentamente unos seres extraterrestres. El niño, que sabe que la
tierra va a ser destruida por los alienígenas crea un láser casero con
la ayuda de unas pinzas, un tapacubos y una batería de coche y parapetándose
detrás de unas protecciones hace lo imposible por acabar con esta amenaza.
Cuando el juego de video
salió al mercado, el impacto fue
inmediato. Space Invaders era diferente a todo lo visto anteriormente. Y
lógicamente se convirtió en
un éxito universal, revolucionando por completo el mundo de los recreativos
y relegando el pinball a un papel secundario.
La demanda del mercado japonés era tan grande que Taito tuvo que aumentar por
tres la
producción para poder cubrir los pedidos que recibían. Incluso tuvo que otorgar
la licencia a la compañía americana Bally Midway para cubrir las demandas de Norte América.
Space Invaders se extendió muy rápidamente y los juegos de video, que hasta aquel
momento eran terreno única y exclusivamente de los salones recreativos,
salieron a la calle, comenzando a verse por todas partes, desde bares hasta aeropuertos.

Los chavales se congregaban alrededor de esta máquina, llegando a desarrollar
una jerga propia relacionada con los invasores espaciales. Un chico de 12 años,
armado con una escopeta, atracó un
banco para conseguir monedas, e incluso se dieron varios casos de
prostitución.
Así que las autoridades, debido a la presión ejercida por las asociaciones de padres y de consumidores, tuvieron
que tomar cartas en el asunto y el presidente Marcos de Filipinas, por
ejemplo, prohibió los videojuegos. En 1983 Malasia siguiendo las acciones
emprendidas por Singapur e Indonesia también prohibió todos los juegos de video.
El mundo del pinball
amenazado, tenía que responder
al fenómeno Space Invaders, así que amparados bajo el lema de "si no puedes
vencerles, únete a ellos" Bally contra-atacó con
Space Invaders "the
Pinball" en Marzo de 1980.


El diseño corrió de manos de Paul Faris, autor de las reconocidas
Kiss, Elvira and the Party Monsters,
Playboy y
Rolling Stones entre otras
muchas.
Uno de los detalles más llamativos de la
Space Invader "the pinball" era el backglass, con un alien en posición
amenazante, como si fuera a atacar al jugador, claramente inspirado en los
trabajos de H.R.Giger de la
película de Alien más que en el juego de video original.
En un sistema sencillo pero
muy ingenioso, se situaron alrededor del backglass 32 bombillas que se reflejaban en un
espejo, produciendo un efecto tridimensional de profundidad increíble. Además
durante el juego se seguía una secuencia de iluminación programada muy espectacular.
Este mismo tipo de backglass se empleó ese mismo año en otra máquina de Bally:
Xenon.

Bally describió el juego como "el pinball más
excitante jamás producido", tal vez un lema un tanto presuntuoso. Pero lo
que sí que estaba claro es que se
trataba de un juego muy atractivo y muy popular entre los jugadores de todo el
mundo.
Se construyeron 11.400 máquinas, que se caracterizaban
por los efectos de iluminación que hemos comentado anteriormente, una mesa de
tabla ancha y dos flippers adicionales de 2 pulgadas situados por encima y a
los lados de los dos flippers inferiores (de 3 pulgadas).
Space Invaders es una de las máquinas de tabla
ancha de las que más unidades se han fabricado, junto a la
Indiana Jones: the
Pinball Adventure de Williams (de las que se construyeron unas 12.700 máquinas
aproximadamente).
Aunque la idea de los
invasores extraterrestres no era muy original, Space Invaders fue un éxito de
mercado. Además Bally acompañó el juego con un flyer promocional que incluía una tira de comic en la que contaba la invasión de la Tierra por
los habitantes de un planeta lejano.

Para asegurar su propia subsistencia un ejército de pequeños invasores salían de
las pantallas de los juegos de video de Space Invaders, mudando de forma hasta
convertirse en el pinball de Space Invaders. La gente hacía cola delante de
los recreativos para jugar al juego, mientras un locutor de radio anunciaba
"este fenómeno tan inusual está desconcertando a los expertos de todo el
mundo...". En la última viñeta uno de los jefes alienígenas
afirmaba que la invasión había sido completada. Un flyer muy original. Bally
volvió a emplear otro comic en el panfleto promocional de
Strange Science en 1986.

Tal vez el único aspecto
mejorable que los jugadores le han achacado al pinball de
Space Invaders, es la relativa sencillez para alcanzar puntuaciones muy altas, lo que
a largo plazo acorta la diversión. Es habitual encontrar en los foros el comentario
"si la jugabilidad estuviera a la altura del arte de la máquina, Space
Invaders hubiera sido
una auténtica obra maestra".
